Buenas Inversiones

Cómo y por qué usar el homebanking

Las ventajas y dificultades del sistema que nos permite tener el banco en casa


Homebanking, hombanking, homebankin, hombankin, home bank, homebaking…. Tiene muchas formas de decirse y escribirse, pero una única misión: facilitar el acceso a nuestras cuentas bancarias. En los últimos tiempos, el homebanking se ha transformado en el canal digital de los bancos por excelencia. Desde allí se pueden hacer casi todos los trámites que realizamos de forma presencia en un banco. Sin embargo, la mayoría de los clientes bancarios lo usan de forma limitada, y muchos otros ni siquiera lo tienen habilitado. ¿Cómo usar homebanking?¿Vale la pena aprender a usarlo?

La respuesta definitiva a esa pregunta es sí. El homebanking nos posibilita un acceso a nuestra cuenta bancaria a toda hora en todo lugar, evitando largas filas y pérdidas de tiempo en los locales de atención al público. En estos tiempos de pandemia nos evita además el contacto con otras personas. La ganancia parece entonces total. Analicemos por lo tanto cuales son las herramientas que encontramos en el home banking.

Lo principal y más básico que podemos hacer en nuestra cuenta de home banking es consultar el saldo de la cuenta y los últimos movimientos. Esto es elemental y es, por lo general, lo primero y más visible que nos muestran las plataformas bancarias. Puedo ver allí si me depositaron el sueldo o la jubilación, si se debitó la tarjeta de crédito, si tengo saldo para pagar un impuesto, etc. Esta función de control es sumamente fácil de usar y no requiere mucho más manejo que saber ingresar a la plataforma recordando nuestro usuario y contraseña.

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Captura homebanking
Visualización de una plataforma de homebanking

Todos los bancos hoy en día cuentan con este servicio: Galicia, Santander, Nación, Provincia, Santa Fe, Ciudad, Hipotecario, BBVA, etc.

Si queremos hacer un uso más profundo de la herramienta, podremos navegar por los menús de opciones: cuentas, transferencias, tarjetas, pagos, inversiones, créditos, compra de dólares. En cada uno de estos apartados se nos desplegarán opciones para que puntualicemos qué es lo que queremos hacer. Sin embargo, una de las dificultades previas principales de los usuarios suele ser la activación de la plataforma, que muchas veces requiere un arte y paciencia excepcionales.

El primer paso suele ser obtener una clave en el cajero automático en el submenú “claves”. Allí la máquina nos devolverá un código impreso en un ticket que servirá para dar inicio al sistema. Muchos bancos tienen un sector de “ingreso por primera vez”, especialmente pensado para este momento. Una vez que logramos ingresar el sistema nos pedirá datos, como un nombre de usuario, una contraseña, y algunas preguntas de seguridad. Es fundamental tener una hoja y una lapicera a mano en esta etapa ya que estaremos introduciendo información que tendremos que memorizar. Una vez superada esta instancia, algunos bancos nos pedirán que validemos nuestra cuenta de mail, lo cual implica ingresar a nuestra casilla de mail e ingresar a un correo que el banco nos envía para corroborar que escribimos nuestra dirección de e-mail sin errores.

Cumplidos todos los pasos, seguramente estemos en condiciones de ingresar a la plataforma con nuestro usuario y contraseña. El espacio para completar la contraseña suele estar tapado con asteriscos o puntos de modo tal que la contraseña no sea visible para algún ojo chusma cercano. El problema de esta medida de seguridad es que ni siquiera el propio usuario puede ver lo que está escribiendo, con la adrenalina adicional de saber que el ingresa de claves incorrectas en tres intentos consecutivos provocará el bloqueo de nuestra cuenta.

Hemos desglosado muy brevemente los motivos sobrados que tenemos para habilitar el home banking. Es tiempo que habilites el tuyo. Si te seguí preguntando cómo usar homebanking, tenemos un curso para vos.


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